La Junta carece de medidas coercitivas para aplicar la ley Eduardo Lucena — Delegado de Cultura y Turismo |

Aristóteles Moreno, Cordópolis | 6 mayo de 2026
El reglamento general de circulación obliga a los conductores a detener su vehículo ante un semáforo en rojo. Es una orden taxativa de obligado cumplimiento. Si los conductores no respetaran la norma, las ciudades y las arterias principales del país se hundirían en un caos circulatorio gigantesco. Los accidentes de tráfico se multiplicarían y los atascos colapsarían la vida de millones de ciudadanos.
Ahora imaginen que la Dirección General de Tráfico y los ayuntamientos dijeran que no disponen de instrumentos coercitivos para aplicar la ley. Es decir: que la misma entidad que promulga una norma de carácter imperativo se encoje de hombros cada vez que un conductor se salta un semáforo en rojo.





